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El sabor agridulce de la jubilación

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08.05.2026

El sabor agridulce de la jubilación. / l.o.

En noviembre de 2022 participé en la comida de homenaje a los flamantes jubilados del IES ‘Jacaranda’ de Churriana-Málaga con un sabor agridulce en mis entrañas. Pues echo de menos en demasía la vitalidad adolescente y el ejercicio de mi pasión docente, al tiempo que cada vez soporto menos el ‘reggaetón’ vital de muchas de sus huestes proclives al victimismo y el infantilismo. En el transcurso de la misma, tuve ocasión de dirigirme al ilustre auditorio y hacer un ligero balance de mi trayectoria docente en la enseñanza pública que ahora comparto con ustedes, abusando de su confianza y de la complicidad de mi amigo, el historiador y arqueólogo Virgilio Martínez Enamorado. Según la Administración, no es moco de pavo, pues ocupó treinta y seis años, cuatro meses y cinco días de mi vida, teniendo en cuenta la fecha elegida, para que el calvo alter ego del actual rey de Francia se cortara la coleta. Ya han pasado cuatro años, y sigo con el mismo regusto sensorial.

«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir». Así termina su emotivo monólogo el replicante Roy Batty en la película Blade Runner de Ridley Scott (1982), convertido en un auténtico testamento poético en el género de ciencia ficción. Aunque no es mi intención abandonar pronto este mundo, entre otras cosas, porque tengo muchas obras que visitar y muchas partidas de dominó y competiciones de petanca que disputar, les diré que yo también he visto cosas que no creerían.

Mi vida como profesor se ha desarrollado en lugares que empiezan por la letra M: Madrid, Mallorca y Málaga. En Madrid llegué a ser conocido como ‘El Tigre de Alcorcón’; en Mallorca, como ‘Es carnicer (el carnicero)’, a secas; y en Málaga, como ‘El Tigre o bien el carnicero de Churriana’, en clara síntesis hegeliana, que rima con almorrana.

Nada más llegar al Instituto de Bachillerato ‘Carlos III’ de Madrid, en el barrio San Blas, un simpático profesor de Biología me dijo: «Este centro es la droga menos dura del barrio». Y tenía razón, entre otras cosas, porque el profesorado de guardia se había encontrado dos días antes a un toxicómano muerto por sobredosis en un baño y la policía se había llevado a la comisaría a los alumnos del nocturno con pelo largo o pendientes como sospechosos. El catedrático de Filosofía estaba de baja aquejado de una psicosis galopante. Yo pesaba entonces cincuenta y nueve Kg., tenía pelo y veintitrés años. Esta última........

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