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Cofrades de mierda

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12.04.2026

En un mundo donde casi todo se mide en términos de rentabilidad, de visibilidad o de retorno inmediato, resulta profundamente incómodo encontrarse con una realidad que funciona de otra manera / L.O.

Hay un sacerdote, José Pedro Manglano, que hace unos años decidió titular uno de sus libros de forma poco ortodoxa. Santos de mierda. Así, sin anestesia. A primera vista, el título parece una irreverencia o una provocación innecesaria. Pero, como ocurre casi siempre con las buenas provocaciones, no es más que una forma de decir una verdad incómoda y es que la santidad no habita en la perfección, sino en el barro. Que lo extraordinario, muchas veces, se construye desde lo imperfecto, desde lo cotidiano, desde lo que no luce. Que Teresa de Calcuta tendría sus miserias y problemas pero que era una mujer ejemplar.

No se me ocurre mejor manera de explicar lo que ha sido -y sigue siendo- la Semana Santa de Málaga que recurriendo a esa idea. Porque si uno se detiene a mirar con un mínimo de honestidad, entenderá que esto que ocurre cada primavera en la ciudad no lo levantan instituciones abstractas ni discursos redichos. Lo levanta gente sencilla. Personas normales. Con sus virtudes y sus defectos. Con sus contradicciones, incoherencias y metidas de pata. Con sus miserias incluso. Es decir, lo levantan -permítanme la licencia- cofrades de mierda. Y conviene decirlo alto y claro, porque en los tiempos que corren parece que hay que pedir perdón por todo, incluso por sostener lo que funciona.

La Semana Santa que acabamos de vivir ha sido, sencillamente, extraordinaria. Plena. Redonda. Níquel. Sin sobresaltos de lluvia, con todas las cofradías en la calle y con los horarios funcionando con una precisión que ya quisieran muchos otros ámbitos de la vida........

© La Opinión de Málaga