Marte puede esperar
Elon Musk, director ejecutivo de Tesla. / EFE
Nunca como en estos oscuros tiempos de desasosiego y tribulaciones, ha sido tan necesaria la luz para esclarecer el futuro. Pero la luz se muestra entre tinieblas, entre tergiversaciones, bulos y manipulación, desenfocada de la verdad, con discursos forjadores de posverdades para atrapar voluntades desde lo emocional, obviando lo racional y engañando a la gente de bien, hasta llevarla al puro egoísmo que les hace crueles con sus semejantes, sin percatarse de que sus actos irán contra ellos mismos en el futuro que se fragua, como ocurrió hace un siglo en la vieja Europa que aún llora su desgracia y persisten las heridas y el trauma que la avoca a la nimiedad si no espabila.
«Marte puede esperar, pero la humanidad no», decía Pedro Sánchez en referencia a los proyectos megalómanos de Elon Musk. Tal vez esa frase sea la representación verbal más significativa de una realidad que va cuajando. Donde se encierra toda una filosofía social y política, sobre todo cuando se hace hincapié en que la humanidad no puede esperar, a pesar de que lleva siglos esperando con su desesperanza. Subyace la preocupación sobre los derechos del ser humano y su desarrollo igualitario. Se tambalea la sensibilidad social y la aplicación de la filosofía de vida de un sistema político de justicia social, que hoy ningunea el espíritu MAGA sembrado en el entorno de los oligarcas y propagado a caballo de sus propias redes sociales, con clara intención de beneficio propio.
La amenaza del nuevo orden
Curiosamente, cuando Sánchez ha manifestado esa preferencia de la humanidad sobre Marte, plantea una seria reflexión que cada cual, sea o no de su cuerda, debería ejercitar para ver con mayor claridad en estos oscuros tiempos, como ya he mencionado. Debió de hacerle pupa a Elon ese cuestionamiento, la propuesta de legalizar a los inmigrantes residentes en España desde antes de fin del pasado año y las declaraciones del presidente español en la Cumbre Mundial de los Gobiernos en Dubai, pues saltó de inmediato con toda su artillería, en una injerencia en la soberanía nacional, llamando a Sánchez «tirano y........
