Aparcando a los hijos
Empiezan las vacaciones escolares y cada año se repite el ritual; las aulas se vacían, las mochilas quedan arrinconadas y miles de familias se enfrentan a una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué hacemos con los niños durante los próximos dos meses? Y llegan los debates de siempre. Que si los colegios debieran abrir en julio, que si los profesores tienen demasiadas vacaciones, que si hay que facilitar la conciliación. Lo escuchamos cada verano con la misma intensidad con la que, en septiembre, olvidaremos haberlo discutido. Sin embargo, quizá llevamos años mirando el problema por el extremo equivocado.
Siempre pensé que conciliar significa acomodar el trabajo a la vida y no la vida al trabajo, acompañar a los hijos durante una parte razonable de su infancia compartiendo sobremesas, tardes de piscina,........
