Los Kinks y su improbable himno de la victoria
La final de 1966 en el estadio Wembley ha sido lo que más cerca me ha puesto del infarto, aunque sólo tenía 13 años. A tiempos extras, el choque pesado entre teutones y británicos resultó épico, cual la Batalla del hielo en Alexander Nevski de Serguei Eisenstein. Hubo lodo, esfuerzo sobrehumano, heroísmo de ambos lados, agotamiento, un determinante tercer gol fantasma de Geoff Hurst. El 4-2 final siempre me sonó raro, y peor que entonces les iba a los teutones. Sufrí el partidazo.
Fue el Mundial terrible para Pelé, las patadas enemigas casi lo sacan del juego para siempre. Naufragio brasileño. Argentina salió a la mala en semifinales, justamente contra los ingleses. Brilla el portugués Eusebio. Para los anfitriones fue un hito, su primera Copa dio en el corazón del momento más brillante de Londres en su historia moderna. En 1966 nace el Swinging London, con el rostro de Twiggy y los singles incesantes de Beatles, Stones y Kinks animando la atmósfera de la ciudad más cool en el planeta. Las chicas traen la onda. En los bares debutan bandas raras como Pink Floyd y Soft Machine.
A la vez, los impuestos subían al techo. En........
