Irán resiste y contraataca
Más allá de la niebla de guerra, la batalla de las narrativas y la propaganda de uno y otro bando, parece razonable concluir que al entrar en su tercera semana, la guerra imperialista de Estados Unidos e Israel contra Irán, prevista por los agresores como una “excursión” de fin de semana, se ha ido convirtiendo en un conflicto prolongado de desgaste de signo incierto. En ese lapso, las bases militares de Estados Unidos en el golfo Pérsico pasaron de ser activos estratégicos a blancos pasivos y fáciles de los misiles iraníes, y acicateados por la escalada bélica y el bloqueo del golfo de Ormuz, el alza de los precios del petróleo, el gas licuado y los fertilizantes nitrogenados ha repercutido en cadena en toda la economía global.
Con el paso de los días, Estados Unidos e Israel, dos potencias nucleares, han ido cambiando sus pretendidos objetivos: responder a una supuesta amenaza inminente de Irán, cambio de régimen o la destrucción de los programas nuclear y de misiles. Aunque en el fondo se trata de fragmentar al país y controlar su petróleo, el cerco a China, el fortalecimiento de los Acuerdos Abraham y la reconfiguración geopolítica de la región e impedir la creación de un Estado palestino.
Instigados y manipulados por el asesino de niñas y criminal de guerra Benjamin Netanyahu, Donald Trump y los “evangelistas sionistas” de la Casa Blanca apostaron que, con un ataque furtivo de decapitación (asesinatos........
