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Trump entre China, Rusia y las elecciones

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12.05.2026

Trump pateó el tablero internacional con el propósito de evitar que el Sur Global logre consolidarse como una alternativa autónoma del neocolonialismo hegemonista de Occidente. Sembrar el caos es su la actual jugada de un imperio debilitado que se esfuerza por restringirla ampliación del multilateralismo expresada por los BRICS, que cuenta con el liderazgo productivo de China y el ejemplo soberanista de la Federación Rusa.

El magnate neoyorquino, devenido en presidente, está acorralado por tres restricciones que intenta disimular. En primer término, se observa el fracaso de su aventura bélica en el Golfo Pérsico, donde la República Islámica logró resistir los bombardeos sin que, como pretendían EEUU e Israel, se quebraran su institucionalidad y su soberanía.

En segundo término, porque Trump no logró rasgar el vínculo energético entre Teherán y Beijing, situación que debilita al presidente estadounidense de cara a la cumbre con Xi Jinping, programada para el 14 y 15 de mayo. Por último, el inquilino de la Casa Blanca sufre las malas noticias relativas a su fracasada política arancelaria, anulada en febrero último por la Corte Suprema de su país.

El arrogante mandatario será recibido por el jefe del País del Centro luego de que este último le solicitara una postergación, un mes atrás, para intentar llegar con un triunfo militar bajo el brazo. No pudo ser. En términos estratégicos, la operación militar contra Teherán fue un fracaso que ahora pretende sustituirse mediante un bloqueo marítimo, orientado básicamente a impedir las exportaciones de petróleo a China.

Aunque esta medida coercitiva e ilegal -desde el punto de vista del Derecho Internacional- posea más efecto que los bombardeos, la lectura respecto a la........

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