La solución de los dos Estados fue siempre una farsa
Durante décadas la Unión Europea ha ideado formas cada vez más enrevesadas de evitar sancionar los asentamientos ilegales de Israel, incluso cuando estos acaban con la solución de dos Estados que, según afirma, es el único camino hacia la paz en la región.
¿Si les pidieran que se cortaran un brazo lo harían? ¿Y si les señalaran que ese brazo solía dar puñetazos en la cara a un vecino con tanta violencia que le rompía la nariz y los dientes, y lo dejaba inconsciente? ¿Se cortarían entonces el brazo?
Supongo que la respuesta a ambas preguntas es un rotundo «no».
Y esa es precisamente la razón por la que la UE, el Reino Unido y EEUU no tienen la más mínima intención de retirar su apoyo a los asentamientos judíos ilegales de Israel en Cisjordania y Jerusalén Este, por muy violentos que resulten ser los colonizadores judíos que viven en las tierras palestinas robadas.
Durante décadas las milicias de colonos supremacistas --respaldadas por soldados israelíes-- han golpeado a palestinos, les han disparado, han envenenado sus pozos, han talado sus olivares y han incendiado sus hogares, todo ello en un intento de llevar a cabo una limpieza étnica para expulsarlos de su patria histórica.
La implacable expansión de estos asentamientos ilegales ha hecho añicos cualquier esperanza de una solución de dos Estados. Cisjordania es ahora un archipiélago de pueblos y ciudades palestinas aislados unos de otros por colonos violentos que actúan como merodeadores, carreteras de apartheid exclusivas para judíos, barreras de acero y hormigón y puestos de control del ejército.
Todo esto ha ocurrido a la vista de Occidente a lo largo de muchas décadas. La Corte Internacional de Justicia, el tribunal más alto del mundo, dictaminó ya en 2004 --hace casi un cuarto de siglo-- que estos asentamientos judíos violaban el derecho internacional y debían ser desmantelados.
Reiteró esa exigencia en una resolución de hace dos años en la que identificaba al régimen israelí como un Estado de apartheid que gobierna sobre los palestinos. Advirtió a los Estados que «tomaran medidas para impedir las relaciones comerciales o de inversión que contribuyeran al mantenimiento de la situación ilegal creada por Israel en el territorio palestino ocupado».
Y, sin embargo, Occidente no ha hecho nada significativo año tras año, mientras los asentamientos siguen robando cada vez más tierra a los palestinos, han hecho que sus vidas allí sean cada vez más miserables y han echado por tierra cualquier posibilidad de la supuesta ambición de Occidente de que dos Estados convivan uno junto al otro.
Recuerden esto cuando los defensores de Israel les digan que esperen a la sentencia definitiva de ese........
