Errático liderazgo
Donald Trump, singular personaje proveniente del mundo de los negocios, entró hace una década en el de la política como un elefante en una cacharrería. Casi nadie le tomó en serio, y pasarán a los anales del ridículo los incontables augurios de fracaso que fracasaron estrepitosamente con sus dos victorias electorales.
Muchas cosas han cambiado en todo el mundo desde su llegada a la Casa Blanca, la más importante de las cuales ha sido el cuestionamiento de no pocos dogmas intocables del progresismo universal de los que no se ha vuelto a hablar o sobre los que se sigue hablando con bastante menor arrogancia, lo que no quiere decir que no puedan recuperar impulso en un futuro postrumpista. Entre ellos están la ideología de género con todas sus consecuencias desquiciadas; el sistema de cuotas igualitarias que ha encumbrado a puestos de responsabilidad a un montón de incapaces por absurdos méritos sexuales, transexuales o colorísticos; y el totalitarismo climático que, acallando el alud de voces críticas, ha provocado en todo el mundo —ahora denominado “planeta” con significativa sustitución terminológica— graves consecuencias energéticas y económicas de trabajoso remedio. El de más profundas consecuencias, al menos desde el punto de vista europeo, fue el extraordinario discurso del vicepresidente Vance en........
