El eterno retorno del PSOE
Quizá lo más irritante del PSOE sea su alma de grupo rumbero, su capacidad para hacernos olvidar que llevamos cuarenta años bailando el mismo compás. Cada ciclo político de pudrición socialista supera al anterior, hasta tal punto que llegamos a mirar con nostalgia el precedente. A una indignación sigue otra aún mayor y perdemos de vista, por ejemplo, que durante los primeros años noventa también soportamos un clima de crispación social que llevaba tiempo haciendo chup chup.
Los escándalos de corrupción se le amontonaban al grandísimo estadista Felipe González —el «one» de entonces, iconito para moderados—, cuyo final en La Moncloa empezamos a intuir cuando fue abucheado por estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid en marzo de 1993. Su agónica última........
