Cuando deportar ya no significa devolver a alguien a su país
Hay una palabra que aparece constantemente en los discursos sobre inmigración: frontera. Se habla de fronteras que hay que «proteger», de inmigración que debe ser «controlada» y de deportaciones necesarias para garantizar la seguridad.
Pero ¿Qué ocurre cuando deportar ya no significa devolver a una persona a su país de origen, sino enviarla a un país con el que no tiene ningún vínculo?
Una investigación publicada este lunes por The Guardian, realizada por su corresponsal de investigación Louisa Loveluck junto con periodistas de otros 23 medios y coordinada por la red internacional de periodismo de investigación Forbidden Stories, documenta el funcionamiento de una política de deportaciones de la administración Trump que ha permanecido en buena medida fuera de la mirada pública. El equipo ha rastreado más de un centenar de vuelos hacia 28 países diferentes.
Desde 2025, más de 5.000 personas han sido trasladadas en avión desde Estados Unidos a terceros países, entre ellos países de África, América Latina, el Caribe y Asia Central con los que esas personas no tenían relación previa. En total, la administración Trump ha enviado a más de 25.000 personas a países distintos del suyo, incluyendo unas 20.000 trasladadas por tierra a México.
El procedimiento puede desarrollarse con una rapidez extraordinaria. Según la investigación, algunos inmigrantes pueden recibir apenas seis horas de aviso antes de ser deportados.........
