Yveline Kahn (1905-1981), la mujer pacifista, republicana y antifascista que faltaba por descubrir
En la Historia de las Mujeres de todas las tendencias políticas durante la II República, hay mujeres invisibles, silenciadas, olvidadas, anónimas…, y después, y solo después, está Yveline Kahn. Su caso es de los más sangrantes.
A pesar de su indudable relevancia como mujer pacifista, antifascista y republicana, apenas es un nombre en una relación de mujeres antifascistas. Nada más. Y a veces, ni eso. Al no conocerse su identidad, se elimina de un plumazo y solo se mencionan a las de siempre, a Pasionaria, Margarita Nelken, Victoria Kent, María Lejárraga, Encarnación Fuyola o Emilia Elías.
Después de haber sacado a la luz las vidas de Lucía Barón, Elisa Risco, Margarita Andiano, Antonia Sánchez Heredero o Encarnación Sierra, por poner unos pocos ejemplos, parecía que la lista había concluido y que el panorama de mujeres antifascistas que merecían ser inolvidables, había concluido. Pero no. Quedaba una. Quedaba Yveline Kahn, tan invisible, fantasmal e incorpórea para las investigadoras, que incluso se ha pensado «que se tratara de un seudónimo». Nada más lejos de la realidad.
Yveline Huguette Kahn Lazard, que firmaba como «Yveline Kahn» o «Yveline de Torquemada», nació en París el 12 de octubre de 1905, hija del empresario Félix Kahn Bloch (Durmenach, Alsacia, 1878) y de Jeanne Françoise Lazard Cahen (París, 1878). En mayo de 1929 se casó en París con Rafael de Tapia Bujalance (Córdoba, 1892), de familia republicana y esperantista, maestro superior de enseñanza primaria, antiguo empleado contable de la Compañía Minera de Peñarroya y que después regentó en Madrid una pequeña fábrica de estampación de metales y en París una empresa de importación y exportación; así es como conoció a Yveline.
El matrimonio se instaló en Madrid tras la proclamación de la Segunda República y a partir de 1933, mientras Rafael de Tapia se dedicaba a los negocios, Yveline comenzó su activa militancia y su labor periodística.
La primera noticia de Yveline es su artículo publicado en El Heraldo de Madrid el 13 de diciembre de 1933 de temática pacifista: «Una interesante charla con Carmen de Laá, presidenta de la Liga Pro Paz Mundial».
Si alguien dudaba si el interés de Yveline de entrevistar a Carmen de Laá era casual o no, la noticia aparecida dos semanas después en la revista Mundo Gráfico (Madrid) del 1 de enero de 1934 ya no dejaba lugar a dudas. El artículo se titulaba «Contra la guerra» y contenía un extracto de un comunicado enviado por un Comité constituido en Madrid para organizar la «Cruzada Mundial de Contraguerra». Se reproducía que la Liga Pro Paz Mundial, órgano de la «La Contraguerra» había presentado en las Cortes, para dicho fin, una proposición de Ley-mensaje a todos los pueblos de la Humanidad. También recogía la información de la campaña de manifestaciones que los estudiantes universitarios iban a emprender para conseguir la votación afirmativa de la Ley-mensaje, y era Yveline Kahn quien encabezaba los cuatro miembros del Comité Central Estudiantil de la Liga Pro Paz Mundial que firmaba el comunicado.
Esta Liga Pro-Paz Mundial, fundada por el maestro francés Henri Oger -antiguo administrador de los Servicios Civiles en la Indochina francesa-, comenzó a difundirla en España a partir de su llegada a Barcelona en mayo de 1931, con la proclamación de la Segunda República, donde se volcó en construir en Barcelona la «Ciudad de la Paz» o la «Ciudad de todos» en alguno de los pabellones vacíos de la Exposición Universal de 1929 celebrada en Montjuic. Oger también es considerado el fundador de la «Sociedad de los Pueblos», en contraposición a la «Sociedad de Naciones», a la que consideraba ineficaz e inútil, queriendo dar el protagonismo a las comunidades y a la ciudadanía. Ante la falta de acogida en Barcelona, en mayo de 1932 se trasladó a Madrid dando varias conferencias con el título de «España campeón de la contraguerra. Madrid, Barcelona y Sevilla, ciudades de la paz», destacando la que impartió el día 23 en la sede de la Unión Republicana Femenina que presidía Clara Campoamor. Por último, en julio de 1932 terminó su gira en Sevilla, donde además de dar algunas conferencias y escribir en varios periódicos de la ciudad, también solicitó la cesión de uno de los Pabellones de la Exposición Iberoamericana para establecer otra «Universidad del Desarme Moral y la Paz Mundial». En las tres ciudades organizó Comités de Iniciativa de su Liga de la Paz.
El movimiento pacifista estaba en auge. El Comité español contra la Guerra, con sede en la calle del Prado n.º 21 (Ateneo de Madrid), había celebrado su Conferencia Nacional los días 20 y 21 de agosto de 1932 en el local de la Agrupación Radical Socialista de Madrid, con el fin de designar a los delegados que debían acudir los días 28 y 29 de agosto de 1932 a Ámsterdam donde se iba a celebrar el Congreso Mundial contra la Guerra, organizado por el escritor comunista Henri Barbusse y el Premio Nobel de Literatura Romain Rolland.
Sin embargo, el ascenso al poder de Hitler en Alemania en enero de 1933, el incendio del Reichstag en febrero y su posterior Decreto suspendiendo las libertades civiles y la Ley Habilitante de marzo de 1933 que convertía al gobierno nazi de Hitler en una dictadura de facto, con el encarcelamiento de centenares de comunistas, y especialmente de su Secretario general Ernst Thaelmann, precipitaron los acontecimientos. La lucha contra el nazismo y el fascismo ocupó un papel preponderante, y los días 4 y 5 de junio de 1933 se celebró en la Sala Pleyel de París un Congreso Internacional Antifascista promovido por ambos escritores franceses.
Como acto preparatorio para dicho Congreso, el 2 de abril de 1933 se constituyó en Madrid el Frente Antifascista, cuyo primer Manifiesto estaba firmado por conocidos comunistas como Ramón J. Sender,........
