Falsa bandera: seguridad, propaganda y poder en la era Trump
Un ataque frustrado, una guerra estancada y una presidencia en caída que convierte el miedo en herramienta política
La escena es conocida. Un incidente violento, todavía en investigación, irrumpe en la agenda pública. Horas después, el relato ya está cerrado desde arriba. No hay matices. No hay dudas. Solo un mensaje claro, directo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó al intento de ataque en la cena de corresponsales en Washington no con prudencia, sino con un guion preparado. O casi.
“Este suceso nunca habría ocurrido si se hubiera contado con el salón de máxima seguridad militar”. Así empezó todo. Sin esperar a que se aclararan los hechos, sin atender a la complejidad del caso, Trump convirtió un episodio todavía abierto en argumento político. El objetivo era evidente: justificar una obra faraónica, un salón de gala dentro de la Casa Blanca cuyo presupuesto ya alcanza los 400 millones de dólares y que, como detalla la polémica sobre el nuevo salón de baile impulsado por Trump tras el ataque, avanza sin supervisión institucional clara.
No es solo una cuestión estética o presupuestaria. Es otra cosa. Una forma de gobernar basada en el shock, en la utilización inmediata del miedo. El ataque frustrado de Cole Thomas Allen, un........
