El odio es muy rentable electoralmente
En la antigua Roma en el anfiteatro del Coliseum la lucha de gladiadores era una de las actividades de diversión más destacadas. Tras el combate, sobre el vencido el público pedía el indulto gritando ‘missio’ y agitando un extremo de la toga o un pañuelo, mientras que para solicitar la ejecución gritaba ‘iugula’ (degüéllalo) y haciendo con el pulgar el mismo gesto de degollar que se hace hoy en día. Estos eran los mismos que haría el emperador o el promotor del evento en cuestión.
Miles de espectadores en las recientes carreras Formula 1 de Madrid gritaron con auténtico frenesí: «Pedro Sánchez, hijo de puta». Además de acompañado con carteles y pancartas con el mismo insulto. Salvando las distancias todos estos lamentables hechos me recuerdan la actuación del público en el Coliseo en Roma tras la lucha de gladiadores, que pedía «iugula». ¡Qué nivel de degradación, de crueldad, de miseria moral hay tras esas palabras! ¿Somos conscientes de la pandemia de odio, que está corrompiendo nuestra querida España? Como sabemos, quienes tienen el copyright de esta frase son los que alardean de patriotismo. Un patriotismo excluyente. Entre todos esos que en las carreras de Fórmula 1 en Madrid, o en los pregones de las fiestas de muchos pueblos gritan con gran jolgorio “Pedro........
