menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Crisis latente. Carta Abierta al movimiento por el Decrecimiento

20 0
01.07.2026

Una crisis latente en el movimiento decrecentista amenaza con ser letal, cuando se acelera la marcha al cataclismo (económico, social, político, militar, ecológico), con una debilidad extrema de quienes queremos impedirlo.

No hay tiempo que perder. La probable subida al gobierno de España, del PP-Vox, podría ponérnoslo todavía más difícil. Y a escala internacional, la crisis energética, la política y los conflictos bélicos, no tienen pinta de mejorar, sino de empeorar. Por tanto, hay que acelerar al máximo el esfuerzo de reflexión, los debates y llegar a acuerdos con implicaciones prácticas. Hay que “coger el toro por los cuernos” antes de que nos “pille el toro”.

Escribo esto con la mejor de las intenciones constructivas, no derrotista, sino de afrontar problemas muy serios, porque no tenemos otra si queremos sobrevivir.

Aquí no puedo ponerme a explicar por qué es insostenible el crecentismo capitalista, por qué el capitalismo está condenado a colapsar pero puede arrastrarnos con él hasta la extinción, por qué la civilización industrial está también condenada al colapso, por insostenible, por qué necesitamos volver a una Huella Ecológica inferior a 1 planeta Tierra (sobrepasada hace medio siglo, ahora 1,7), y recuperar los 9 Limites Planetarios (sobrepasados 7), y que por ello precisamos decrecer con un planteamiento socialmente justo. Remito a los muchos artículos que he publicado y a los Recursos. Por tanto, en todo lo que sigue, no hay un rechazo ni cuestionamiento del decrecentismo (movimiento por el decrecimiento), sino el señalamiento de sus debilidades, para superarlas, como única alternativa para salvarnos como Humanidad y con humanidad.

Expongo algunas cuestiones muy sucintamente, pero remitiendo a documentos relevantes para que se acaben entendiendo bien. De lo contrario, de cada una de ella podría salir un artículo.

Esto viene a ser una analítica (indicación de dónde hay un problema , más que un diagnóstico y un tratamiento) del estado actual del decrecentismo y su CRISIS PROFUNDA latente, no reconocida aún, y que, más pronto que tarde, nos estallará en las manos.

Se podría pensar que son los síntomas de un proceso de maduración. Pero el contexto es muy adverso, y como lo será cada vez más, es posible que, por sus vulnerabilidades, al decrecentismo no le dejen tiempo para madurar, y lo lleve a la “muerte”. Que la autopsia concluyese que era joven o viejo el difunto, sería ya lo de menos. Por eso hay que darse prisa, y de ahí este escrito.

Este artículo, hasta los Recursos, contiene 6.410 palabras, y se extiende en 9 páginas y media, con estas secciones: I.- Explorando el estado del paciente. II.- Pruebas de fuerza y resistencia. Dónde deberíamos acabar llegando, cómo pueden acabar con nosotros y cómo evitarlo. III.– Puntos que no son de sutura, sino de inflexión irreversible. ¡Cuidado!. IV.- Pinta muy mal, si no se le pone remedio desde ya. IV.- ¿Cómo conseguiremos el alta?. Un equipo ganador. Recursos.

I.- Explorando el estado del paciente.

Mi conocimiento del medio decrecentista es muy escaso, tanto a nivel mundial como español, así que reflexiono sobre todo en base a indicios e impresiones, aunque sobre cuestiones relevantes.

Creo que la situación social del decrecentismo colapsoconsciente (término afortunado de Manuel Casal; porque no tenemos en el colapso un ideal, una meta, y somos colapsistas, pero no en ese sentido), es lamentable en comparación con las urgencias planetarias (el tiempo corre en nuestra contra a toda velocidad, y se nos echa encima el colapso ecológico), la aceleración histórica hacia la fascistización y el belicismo, la correlación de fuerzas con los múltiples servidores del capitalismo (de izquierda a extrema derecha), la actitud de las masas (en particular de la juventud, protagonista ante el futuro) y las perspectiva sociales, políticas y militares durante el colapso. También, la división sobre el mejor destino final al que, realistamente, podríamos aspirar decreciendo, y la ruta a recorrer (un problema teórico y estratégico), que es lo más grave para el avance del movimiento, pues lleva a su profunda desorientación.

La juventud parece que se ha estancado y retrocedido tras las movilizaciones por el clima previas a la pandemia, y está girando a la derecha. Dispone de muy pocos recursos ideológicos (por ignorancia y sus resistencias ante la verdad sobre el futuro y a ser consecuentes) y experienciales (victorias, para tener confianza en sí misma) como para ser capaz de remontar y a tiempo ( mi artículo https://kaosenlared.net/ante-el-vertigo-del-colapso-una-juventud-sin-forjar-se-precipita-a-la-derecha/ ). Es imprescindible ganarse a la juventud popular. Sin ella, esto no podrá avanzar; y con ella en nuestra contra, estaríamos absolutamente condenados. Así que es un asunto crucial que (no se cómo) se debe resolver.

El Movimiento Socialista español, marxista y juvenil, no termina de acercarse al decrecentismo colapsoconsciente (mis artículos https://kaosenlared.net/antifascismo-del-movimiento-socialista-sus-limitaciones-y-como-superarlas/ ; https://kaosenlared.net/diez-temas-clave-carta-abierta-al-movimiento-socialista/ )..

La clase trabajadora, a diferencia de la década de los 1970 (pesaba la ignorancia sobre las previsiones para el siglo XXI), está totalmente desorientada ante el futuro próximo que la espera, además de arrastrar (salvo casos puntuales) un reflujo de décadas tras las derrotas de los 1980 (neoliberalismo, y pasos a la globalización).

Hay decrecentistas que se pasan ya “al lado oscuro de la fuerza”, como Emilio Santiago, y que son un pésimo ejemplo que otros seguirán, sobre todo por su sensación de impotencia y de que “¡algo hay que hacer, urgentemente!”, aunque sea apoyando al capital verde oliva ( https://zonaestrategia.net/un-progresismo-verde-cada-vez-mas-obsceno/ ; https://elpais.com/opinion/2026-01-19/la-respuesta-de-europa-ante-el-retorno-de-las-logicas-imperiales.html ; mi artículo de 9-5-2025 https://kaosenlared.net/decrecer-contra-el-camino-de-santiago/ y otros previos ).

Hay marxistas decrecentistas (algunos de mucho prestigio, como John Bellamy Foster; la Cuarta Internacional de los de Anticapitalistas…), muy conscientes del colapso ecológico, pero no o no tanto del declive energético irreversible y colapso del capitalismo y la civilización industrial. Para colmo, en el caso de Foster, con una idealización del capitalismo de Estado-privado chino (“socialista”) y sus progresos ecológicos (en realidad, capitalismo verde oliva, por lo militar y fósil dependiente). Curioso, porque esto le acercaría a planteamientos, al respecto, de Emilio Santiago.

El Foro Social Más allá del crecimiento (español) ( https://beyondgrowth.es/ : https://beyondgrowth.es/foro-social-2026/ ), me da la impresión de que anda bastante despistado (mi artículo https://kaosenlared.net/decrecentismo-en-expansion-normalizacion-y-riesgo-de-integracion/ ; https://www.15-15-15.org/webzine/2025/10/16/cronica-de-mas-alla-del-crecimiento-beyond-growth-espana-iv-la-academia/ y previos; https://www.15-15-15.org/webzine/2026/02/26/cronica-del-foro-social-mas-alla-del-crecimiento/ ).

En el decrecentismo hay una débil comprensión de que necesitamos escalar a la política y del tipo de política que necesitamos (a nuestra manera, no la habitual; estrategia dual, o cuasidual u oblicua https://www.15-15-15.org/webzine/2026/03/22/por-un-decrecimiento-oblicuo/ ; https://www.15-15-15.org/webzine/2025/12/29/la-influencia-de-la-minoria-como-puede-avanzar-el-decrecimiento/ ; https://www.15-15-15.org/webzine/2026/01/09/una-estrategia-politica-para-el-decrecimiento/ ), para poder avanzar en serio y vencer ( artículo mío https://www.15-15-15.org/webzine/2026/05/24/para-que-el-decrecentismo-escale-hasta-ganar-lucha-politica/ ). Una cosa es cuándo se pueda y otra, al menos, comprender la necesidad, e ir avanzando en esa dirección. Pero esto tendría muy corto recorrido en la práctica, si previamente no se han aclarado algunas cuestiones clave.

II.- Pruebas de fuerza y resistencia. Dónde deberíamos acabar llegando, cómo pueden acabar con nosotros y cómo evitarlo.

Porque hay otro problema de orden teórico y estratégico, mundial y local, MUY GORDO.

¿Qué es el decrecimiento?. “Propuesta sociopolítica para reorganizar las sociedades en función de los límites biofísicos del planeta, de manera democrática y justa, mediante una reducción del consumo de materia y energía en los países más enriquecidos para permitir que los más empobrecidos aumenten su nivel de consumo hasta un nivel digno con el objetivo de alcanzar un reparto justo entre todos.” (del Glosario en el último libro de Manuel Casal Lodeiro “Las verdades incómodas de la Transición Energética”). De aquí se deduce que eso debería ir acompañado de determinadas dinámicas globales, y alianzas políticas entre los pueblos del “Norte” y “Sur” global.

Según Foster “El decrecimiento es una necesidad ecológica en las naciones imperiales del Norte Global. La mejor manera de entenderlo es en términos de consumo energético per cápita. Estados Unidos consume casi tres veces más energía per cápita que Italia, mientras que Italia representa actualmente el nivel de consumo energético per cápita sostenible a nivel mundial, según Erald Kolasi en su maravilloso libro The Physics of Capitalism – La Física del Capitalismo (Nueva York: Monthly Review Press, 2025). Los sesenta países que consumen más energía per cápita que Italia deben reducir su consumo energético per cápita a ese nivel, en lo que a veces se denomina un proceso de contracción y convergencia.” (entrevista de Álvaro de Régil en agosto de 2025 a John Bellamy Foster, página 5 de “Materializando la Revolución: El Movimiento Hacia el Ecosocialismo” https://www.jussemper.org/Inicio/Index_castellano.html ; https://www.jussemper.org/Inicio/Recursos/Info. econ/materializandolarevolucion.html ).

Así que, según dice Foster (y Erald Kolasi), mundialmente podríamos vivir sosteniblemente con el actual consumo per cápita de energía de un país como Italia (¿lograríamos así el respeto de la Huella Ecológica de menos de 1 planeta Tierra, de los 9 Límites Planetarios; recursos agrícolas, pesqueros, minerales…?). Unos países deberían descender al nivel de Italia, y el resto podrían ascender hasta su nivel, y así lograríamos recuperar la salud planetaria y una vida decente y equitativa para toda la Humanidad.

De ser verdad, eso sería ¡estupendo!, porque el decrecentismo tendría enormes posibilidades de salir adelante, ya que exigiría pocos sacrificios y esfuerzos de adaptación a la gente corriente en los países ricos, y permitiría el desarrollo material de la gente corriente de todos los países que ahora estén por debajo del consumo per cápita de Italia (casi todos los del mundo). Lo que favorecería la “estrategia doble” (o como más o guste denominarla) de “generoso” cuestionamiento del capitalismo en los países ricos, y de la “interesada” renuncia a la vía capitalista crecentista en los países pobres, por haber otra alternativa no capitalista para su desarrollo. Con el feliz resultado de librarnos todos del capitalismo y conseguir una igualación social mundial (con adaptaciones inevitables a cada circunstancia climática, etc.; por ejemplo, no sería lo mismo el estilo de vida en el norte de Noruega que en Nigeria, pero sí la calidad de vida). El ejemplo de renuncia al capitalismo en los países “en desarrollo”, y su resistencia a la implementación en ellos de las estrategias imperialistas del “Norte”, facilitarían el cuestionamiento y renuncia al capitalismo también en el “Norte” rico. Una gran alianza, la tijera popular “norte-sur” contra el capitalismo mundial, y por el decrecimiento “asimétrico” (¿se puede decir así? o ¿“desigual y combinado”?).

Tenemos también el caso del español Carlos Taibo. En 2016 publicó el libro titulado “Colapso. Capitalismo terminal, transición ecosocial, ecofascismo” (Los libros de la Catarata). Ahí hacía en “Los perfiles del proyecto alternativo” (página 149 ss), la descripción de un decrecimiento severo, bastante duro, pero no presentaba cifras ni datos comparativos.

Previamente, en su libro, de primera edición en mayo de 2014, titulado “¿Por qué el decrecimiento?. Un ensayo sobre la antesala del colapso”, en la página 75 se lee: “Lo que proponemos -como acabo de sugerir- es reconstruir niveles aceptables para nosotros y para las generaciones venideras, de huella ecológica. Aunque los estudios difieren en sus conclusiones, y por rescatar un ejemplo, varios de los realizados en Francia parecen concluir que habría que reconducir los niveles de consumo energético para situarlos en guarismos como los registrados en el decenio de 1970; por lógica, en el caso español la fecha habría de ser más tardía”. [por su retraso en comparación con Francia en aquel tiempo, para llegar a su nivel, harían falta unos años]. Se supone que esto no es un cálculo solo para Francia y España, sino generalizable a todo el mundo, pues de lo contrario, tendría solo un interés muy reducido, y contradeciría los principios del decrecentismo: nosotros retroceder un poco ¿y........

© Kaos en la red