Aristarain me enseñó que emigrar es aprender a quedarse en otra vida
La muerte de Adolfo Aristarain (26 de abril 2026) no es solo la despedida de un director importante del cine argentino. Es, para muchos de nosotros, la pérdida de una voz que sabía mirar donde otros preferían no hacerlo. Aristarain filmaba desde un lugar incómodo, sin
concesiones, con personajes que hablaban demasiado porque callarse era mentirse. Y en
ese cine suyo, áspero, pero profundamente honesto, hay una película que a mí me
atravesó de una forma distinta: Martín (Hache). No la vi como espectador. Me pasó algo
La historia es simple en apariencia. Un joven argentino, “Hache”, que después de tocar
fondo en Buenos Aires termina en Madrid con su padre, un director de cine que lleva
años viviendo afuera. Pero lo que Aristarain construye no es un relato sobre el
reencuentro, sino sobre la distancia. Entre padre e hijo hay más silencios que palabras
verdaderas, más reproches que afecto, más identidad perdida que identidad recuperada.
Y en ese vínculo roto aparece algo que, con los años, entendí mejor: emigrar no........
