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Cien vidas después

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08.08.2026

Un migrante intenta cruzar a nado a Ceuta, a 2 de agosto de 2026 (imagen de archivo) / Europa Press/Contacto/Juan Carlos Lucas

A la frontera sur se la narra demasiadas veces con palabras interesadas, como quien carga una bala en un casquillo, instrumentalizando el lenguaje en busca de la reacción al miedo de las gentes que anula casi automáticamente su empatía, privándonos en muchos casos de la verdad entera. Se habla de "invasión" para no decir muerte, tragedia humana, mafias, guerras o pobreza. Se agita el miedo para no mirar los cuerpos, para deshumanizar a quienes migran. Se fabrica alarma para no escuchar el silencio espeso que dejan más de un centenar de vidas migrantes perdidas en el entorno de Ceuta. Y cuando una sociedad acepta ese trueque miserable -menos humanidad a cambio de más ruido- no solo fracasa la política migratoria: se degrada la democracia.

Desde CC OO lo hemos dicho con claridad, también en palabras de Unai Sordo: España tiene que salir del "discurso del penúltimo contra el último". Ese es el veneno de fondo. Convencer al trabajador y trabajadora precaria de que su enemigo es quien llega exhausto, perseguida y sin nada, y no quien precariza salarios, especula con la vivienda o desmantela servicios públicos. Ese marco no describe la realidad: la intoxica.

Llamar "invasión" a una tragedia humana es una indecencia política. La palabra no es inocente: prepara el........

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