Un seductor errante
Facundo Cabral, en una imagen de archivo. / CECILIA PUEBLA
Rebuscando en la colección de vinilos doy con uno de Facundo Cabral. Corría el verano del 74, el del bautizo profesional, cuando el redactor jefe me encargó entrevistarlo. Estuvimos tres horas dale que te pego. Su vida cambió el registro, surgió dejar colgado lo que había empezado a plantar propulsado a seguir su gira por esos mundos de Dios. Justo antes de nacer el padre se dio el piro y cuatro de sus seis hermanos murieron de hambre y frío mientras él se quedó mudo sin pronunciar palabra hasta los nueve años. La madre le dio cuarenta pesos y lo puso en el tren. Era la manera de salvarlo de la........
