La última página de la Librería Séneca
Fachada de la Librería Séneca, unos días antes de su cierre definitivo en Elche, el pasado 31 de agosto. | ÁXEL ÁLVAREZ
Hay noticias que no solo informan, sino que duelen silenciosamente en los rincones más íntimos de la memoria colectiva. El anuncio de que la emblemática Librería Séneca de Elche bajó la persiana de forma definitiva el 31 de agosto tras 58 años de vida ininterrumpida ha provocado una punzada de nostalgia y tristeza entre varias generaciones de ilicitanos. Con su adiós concluye una travesía luminosa que comenzó en 1968 de la mano de Manuel Pastor, aquel hombre entrañable y que continuó con la entrega incansable de sus hijos y de unos trabajadores que eran, en realidad, verdaderos confidentes literarios.
Para miles de vecinos, Séneca nunca fue un simple punto de venta. Era el crujido familiar de su puerta al entrar, el inconfundible aroma a papel recién impreso y el calor de un espacio amable en la calle Capitán Lagier. Era cruzar la puerta y encontrarse con la mirada atenta y la recomendación precisa de Amparo y de todo el equipo de libreros, personas que sabían qué libro necesitabas leer incluso antes........
