Corrupción, principios y normas
El denominado caso Mascarillas, que juzga el Tribunal Supremo, ha llegado a su momento más grotesco y duro de digerir para cualquier observador normal. No por su indiscutible gravedad sino por la escenografía: un desfile de testigos que proyectan la sombra de una red de relaciones perversa donde lo público y lo privado se entremezclan sin pudor.
