El profesor inútil cumple cien años
Lo escribió Jarnés: «No es lo mismo la jota en el campo que la jota en la ciudad. La jota en el campo es, ante todo, expresión de un sobrante de energía; mientras otras canciones populares comienzan por ser expresión de una flaqueza, la canción popular aragonesa comienza por ser una afirmación de robustez. Por eso su dirección es rectilínea. Su actitud es la de saltarse los obstáculos, no la de reptar bajo ellos. También la actitud del aragonés es la de brincarse las tapias, no la de buscarse un recodo. Sí, esto lo mismo puede ser tenacidad que puede ser obstinación, pero es siempre señal de salud anímica, de espléndida vitalidad. La jota lleva consigo esas calidades. Es el mejor vehículo del sentimiento aragonés, de la actitud aragonesa ante la vida, su más clara expresión, precisamente en el campo, donde brota desnuda de intenciones, espontánea y libre. Sin guitarra que la subraye, sin ventanas que la hagan estremecer, sin otras gargantas que la envuelvan, que la mutilen con su intervención».
