¿Pueden Mercedes y Porsche convertirse en los Rolex del automóvil?
Los relojes son para Suiza lo que los automóviles para Alemania: una exportación nacional emblemática que atraviesa tiempos difíciles por las tensiones geopolíticas.
Cuando el presidente de EE. UU., Donald Trump, impuso aranceles del 39 % a Suiza en 2025, Nick Hayek, heredero de la familia propietaria de Swatch, expresó su indignación con una edición limitada de un reloj que intercambiaba las posiciones del 3 y el 9 en la esfera. Los ánimos se calmaron algo después de que varios empresarios suizos llevaran regalos a la Casa Blanca, incluido un Rolex de oro «para el pueblo estadounidense». Sin embargo, la persistente debilidad de la demanda china mantiene en alerta a los fabricantes de relojes.
El enfrentamiento comercial de Suiza con EE. UU. tiene una dimensión mucho menor que el enorme golpe que sufren los fabricantes alemanes de automóviles, como Volkswagen y Porsche. Estas empresas recortan empleos y reclaman apoyo político mientras los vehículos chinos ganan terreno en Europa. Entre sus demandas figura la flexibilización de los objetivos de emisiones. Aun así, la experiencia suiza ofrece algunas lecciones a la Unión Europea para afrontar la competencia china.
La economía suiza crecerá previsiblemente un 1,8 % este año. Parte de esa resistencia procede de la fortaleza de exportaciones como los productos farmacéuticos, más difíciles de imitar que los automóviles. Pero también responde a la capacidad de adaptación que el país desarrolló tras la crisis comercial de las décadas de 1970 y 1980, cuando su industria relojera estuvo cerca de desaparecer ante el avance de sus competidores extranjeros.
En aquella época, Seiko y otras marcas japonesas combinaron la precisión electrónica con una fabricación eficiente. Sin una barrera proteccionista que las defendiera, las empresas relojeras suizas sufrieron una profunda sacudida durante la denominada «crisis del cuarzo», que puso fin a décadas de complacencia.
Los fabricantes suizos de gama alta respondieron con productos más lujosos y caros. Convirtieron sus mecanismos tradicionales, menos precisos que los de cuarzo, en un atributo de exclusividad. Mientras tanto, el mercado de masas atravesó una dura reestructuración que concentró varias marcas en Swatch........
