Indicadores precisos, diagnósticos errados
En el Perú, pocas cifras generan tanta discusión y debate como el crecimiento del Producto Bruto Interno. No es para menos: el PBI es el termómetro con el que se mide la salud de la economía, la brújula que orienta la política monetaria y fiscal, y el espejo en el que se miran inversionistas, analistas y ciudadanos para entender si el país avanza o retrocede. Por eso, cuando el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) reportó que la economía peruana creció 3.4% en 2025, la reacción fue inmediata. Para algunos, la cifra es razonable; para otros, insuficiente; y para un grupo creciente de economistas, simplemente equivocada.
Entre estos últimos se encuentra un destacado economista, quien en un artículo reciente plantea una tesis provocadora: que los indicadores administrativos —los que se miden con precisión casi quirúrgica, como el empleo formal medido por la planilla electrónica de la SUNAT, el IGV interno, las importaciones de consumo o el consumo de cemento— cuentan una historia distinta. Según el autor de la nota, la economía peruana habría crecido más de lo que reconoce el INEI. “Toda la información administrativa –verificable, detallada, creíble– apunta a una economía más caliente de lo que nos transmite el 3.4% de expansión del PBI del año pasado”, escribe el autor de la nota. Su argumento es seductor: si los datos más confiables muestran mayor dinamismo que los números oficiales, entonces el PBI estimado por el INEI estaría subestimando la realidad.
Pero ¿es realmente así? ¿Basta con observar el comportamiento del empleo formal, del IGV interno y otros indicadores parciales para concluir que el país crece más de lo que dicen las cifras oficiales? ¿O estamos ante un caso clásico de extrapolación apresurada, donde indicadores parciales se interpretan como señales inequívocas del conjunto? La respuesta, como suele ocurrir en economía, es más compleja que la intuición inicial.
Información Disponible
Para entender por qué, conviene revisar con cuidado los datos disponibles, incluyendo los del Informe Anual de Empleo del INEI, que contiene información detallada sobre la PEA y su descomposición en empleo formal e informal, las ventas y compras declaradas ante SUNAT, la demanda de electricidad del COES medida cada media hora y el consumo de cemento reportado por el INEI entre otras. También es útil considerar en este análisis, una entrega anterior de esta columna, que describe con claridad las fallas estructurales en la medición del PBI peruano y la urgente necesidad de actualizar el año base, anclado todavía en 2007. La combinación de estas fuentes permite construir una lectura más equilibrada, más rigurosa y, sobre todo, más objetiva sobre lo que realmente está ocurriendo con la economía peruana.
El espejismo del empleo formal
Uno de los pilares del argumento del articulo mencionado es el crecimiento del empleo formal. Según el autor, los puestos de trabajo formal del sector privado reportados en la planilla electrónica, que divulga la SUNAT, crecieron 6.2% en 2025, y la masa salarial........
