Dilema del siglo XXI: más tecnología, menos lectura
Cada día que pasa percibo que vemos la lectura como una incómoda obligación en vez de un demandante deleite. García Márquez confesó que la ortografía lo atormentó durante su adolescencia y, ya como autor consagrado, cuestionó las rígidas normas de la lengua castellana. En Vivir para contarla, su libro de memorias, el escritor colombiano describió su dificultosa relación con el lenguaje, pero eso nunca le impidió contar sus historias y alcanzar el premio Nobel. Nuestro Gabo, el más importante de la tradición literaria colombiana —por no decir latinoamericana— superó sus obstáculos personales y dejó una indeleble marca en el canon universal.
Hoy en día leemos menos, y si lo hacemos casi siempre es un medio para un fin. Muy pocos leen en su tiempo libre, para disfrutar de un buen libro. Asimismo, la tecnología digital ha acentuado aquello que Bauman llamó la modernidad líquida, pero que prefiero denominar cultura de la inmediatez: una en la que estamos hiperindividualizados, consumimos obsesivamente y los vínculos sociales se deterioran. Vargas Llosa habló de la «civilización del espectáculo» para referirse a la........
