¿Miedo entre tanta popularidad?
Nadie entiende la lógica del Plan B. Las explicaciones ofrecidas por voces cercanas al gobierno resultan en este caso poco satisfactorias. Si se trataba de lograr algo —de lo perdido lo que aparezca— después de la derrota del Plan A, y meter de contrabando el cambio de fecha de la revocación de mandato, fracasó. Y era predecible el fracaso. Si se trataba de evidenciar y/o debilitar a los partidos satélites o paraestatales, sólo se puso de relieve su poder de veto, y su capacidad de resistir los embates de Palacio. Si se trataba de distraer de otros problemas —Trump, la economía, la violencia, el desorden gubernamental— sólo se le colocó proyectores a la falta de coordinación política en el gabinete.
Hace muchos años, cuando intenté indagar los motivos por los cuales los partidos paraestatales de entonces —el PARM, el PPS, el ferrocarril— postularon a Cuauhtémoc Cárdenas para la presidencia en 1988, Carlos Salinas me respondió esquivamente en La Herencia. Se limitó a recordar que, en el viejo sistema, el responsable de la “buena” conducta de los partidos paleros era el secretario de Gobernación. Se refería, claro está, a Manuel Bartlett, y daba a entender que éste último “dejó pasar” la candidatura de Cárdenas por venganza contra........
