La Constitución no puede volver a ser una carta de batalla
LA CONSTITUCIÓN NO PUEDE VOLVER A SER UNA CARTA DE BATALLA
Como ciudadano mantengo mi apoyo a Fajardo, pero como constituyente del 91 rechazo tanto la asamblea constituyente promovida desde el gobierno de Petro como el referendo defensivo impulsado desde la campaña de Fajardo.
Toda Constitución organiza el poder del Estado, reconoce derechos, fija competencias y distribuye frenos, contrapesos y procedimiento, que la convierten en una carta política, sujeta inevitablemente al debate público; lo cual no significa que se la pueda transformar en una carta de batalla electoral, al estilo de tantas constituciones colombianas de nuestra historia descritas por Hernando Valencia Villa, que fueron puestas al servicio de las facciones triunfantes tras las guerras civiles.
La Constitución de 1991 se apartó de esa tradición. Su mayor mérito histórico fue, precisamente, establecer reglas comunes y acordadas por encima de la lógica de la victoria facciosa. Sin embargo, en contravía de ese espíritu se ha venido impulsando una asamblea constituyente desde el gobierno de Petro, amparada en el argumento de la existencia de un bloqueo institucional. Y desde la otra orilla, la campaña de Fajardo ha inscrito ante la Registraduría Nacional un comité promotor de un referendo que busca cerrar durante ocho años esa posibilidad.
La constituyente impulsada por el presidente Petro no parece responder a un verdadero bloqueo de las vías de reforma constitucional, sino más bien a su dificultad de construir consensos y gobernar respetando la separación de poderes. A........
