Agosto entre catéteres
Hay un adagio que dice que las segundas partes no son buenas. Aun así, después del artículo anterior muchos amigos quedaron pendientes y me animaron a seguir contando la historia. Por ellos, nacen estas líneas, de algunos momentos que quedaron subrayados.
El sábado llegué temprano a la clínica para el cateterismo y, después de las instrucciones, inició el cuestionario que acompaña a todos los pacientes: si había alergias, si tomábamos medicamentos, si habían practicado cirugías anteriores. Respondí que solo dos veces: un lipoma y, más tarde, una circuncisión en la pubertad. La anestesia fue local, imagínense donde, recordando haber visto casi todo el procedimiento reflejado en un reloj metálico detrás de mi cabeza.
Mientras el médico hacía su trabajo, las enfermeras comentaban una novela que estaba de........
