El cinismo de Cepeda
El cinismo de Iván Cepeda no tiene límites.
Atreverse a sugerir que la masacre de hombres y mujeres del pueblo, ocurrida en Cajibío, Cauca, puede ser atribuida al interés político de sus adversarios electorales no es una simple torpeza de campaña. Es una afirmación moralmente criminal. Es el intento de convertir una tragedia nacional en instrumento de propaganda. Es la degradación absoluta del debate público.
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Aquí nadie se llama a engaños. Los asesinos que perpetraron esa masacre pertenecen a la estirpe criminal de las Farc. Son hijos de esa violencia que nunca se desmovilizó del todo, que cambió de siglas, de mandos, de rutas y de negocios, pero no de naturaleza. Son estructuras armadas que han vivido del narcotráfico, del control territorial, de la extorsión, del miedo y del sometimiento de comunidades enteras.
Y frente a esa realidad, Iván Cepeda no puede posar ahora como observador inocente. Él ha sido uno de los grandes defensores políticos........
