La generación que se negó a la política
Todavía no hemos sabido entender ni valorar el cambio tan profundo que Colombia ha vivido en estos últimos 40 años. Pese a las limitaciones, las ciudades se han modernizado. Las grandes y las pequeñas. La economía se ha transformado. Se sintonizó con el mundo y avanza con él. Y la sociedad se ha desarrollado. Es más consciente de su realidad, de sus posibilidades y sus problemas. No se queda quieta. Ni siquiera ante la adversidad. Es el cambio que hoy estamos viendo cristalizar en medio de una incertidumbre electoral tan grande que, como diría Przeworski, se ha vuelto esencial para la democracia: es la única condición que certifica que el poder está realmente en disputa.
(Le puede interesar: El ocaso del petrismo y el uribismo).
Muchos son los datos a los que podemos recurrir para dimensionar el cambio. Baste solo con considerar las 36 medallas olímpicas y los 95 diplomas (que se otorgan a quienes ocupan entre el 4.º y el 8.º lugar) en los juegos de mayor prestigio mundial, y que nos tienen como la tercera potencia olímpica de Latinoamérica (digámoslo así), después de Cuba (219) y........
