Agenda de desestabilización
La oposición puede ser noble y leal con el país. Argumental. Sin violencia. La oposición en democracia es, incluso, necesaria. Saludable si ayuda a detectar yerros del gobierno y a corregirlos. Y —cómo no— debe tener vocación de poder y es legítimo que busque conquistarlo por vías electorales. Por eso existe un estatuto de la oposición que protege los derechos de los opositores y los reglamenta.
Así, una cosa es el ejercicio de la oposición, y otra muy distinta, la puesta en marcha de una agenda de desestabilización acudiendo a crímenes, delitos, vandalismo, violencia, terrorismo, o a la propagación incendiaria y sistemática de calumnias, mentiras, ‘fake news’ y proclamas de odio.
* * * *
Necio, muy necio, sería encasillar a todos los opositores al gobierno de Abelardo De La Espriella en la segunda categoría. En realidad sería injusto y miope.
Pero también resultaría torpe no entender que dentro de la oposición al Tigre hay grupos........
