Medio siglo sin Gonzalo, y de Gallinazo qué
El próximo 25 de septiembre cumple 50 años de retorno a la nada, de donde saliera a vivir pendiente de ella como atorrante poeta filosofante, el decimotercer hijo de don Paco y de doña Nena, Gonzalo Adolfo Arango Arias, concebido en Andes, Antioquia, “profeta de la nueva oscuridad” como decidió presentarse al firmar en Cali, en 1958 —después de salir escapado de Medellín, donde lo buscaban para lincharlo por haber congraciado con el régimen pinillista–, el Primer Manifiesto Nadaísta, proclama insurreccional que pretendía acabar con todo cuanto el mundo mantenía en statu quo, mientras continuaba insolente, que no indolente, denunciando el oprobio y el anquilose.
Se propuso atraer a la juventud como un alud de predicadores, que muy pronto fueron catalogados como enemigos públicos número uno de la sociedad planetaria. Querían darles otra presentación a la literatura y al arte que, por lo menos en su país, se mostraba anticuada, y denunciar con airadas arengas a los enemigos de la dignidad de la vida. Había que desestimar lo académico, lo moralista, lo gobiernista, lo religioso, lo........
