Arde el paraíso
Imagínese usted a un poeta caleño de 86 años, 68 manejando la pluma para exaltar la belleza del mundo y condenar a los condenables por volver la existencia invivible, quien no creía en nada en su juventud animosa y contestataria, que desde hace 10 años encontrara un sitio paradisíaco en un lugar histórico y legendario y en cierta forma santuario, llamado Villa de Leyva.
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Ese poeta es este que no se cansa de contar el cuento de lo que le pasa por la cabeza secundado por su mirada. Con la pensión vitalicia titilando en la billetera viajó a este sitio paradisíaco que conoció hace 50, cuando estuvo presentando El libro rojo de Rojas en la proclamación de la Anapo. Entonces decidió que sería el sitio ideal para la vejentud, rodeado de su mujer y sus libros y sus mascotas, dispuesto a seguir contando lo que pasó y lo que está pasando y tal vez lo que pasará.
Se instaló en la vereda Llano Blanco después de construir La........
