Inhabilitados por trashumancia
SEÑOR DIRECTOR:
Asistí lleno de entusiasmo a votar con mi esposa en el coliseo de Villa de Leyva, donde habitamos desde hace 10 años y sufragamos para alcalde en el 2023, luego de haber registrado adecuadamente nuestras cédulas. Cuál no sería nuestra sorpresa cuando en la mesa de información acerca de dónde nos correspondería depositar el voto, nos dieron la noticia de que nuestras cédulas estaban invalidadas para hacerlo, y que debíamos votar en Bogotá. Nos señalaron que nos dirigiéramos a la Mesa de Justicia, donde los representantes estaban almorzando y los reemplazaba una señora que no tenía idea del problema y menos de las soluciones posibles.
Al fin se hizo presente el personero municipal, quien nos aclaró que a raíz de las elecciones pasadas alguien había denunciado trashumancia electoral (se supone que en Villa), por lo que el CNE desautorizó el registro de cédulas sospechosas de fraude. La mesa se fue rodeando de docenas de personas indignadas por el incidente, y al reconocerme como periodista me encomendaron hacer una queja directa ante la Procuraduría General de la Nación, respaldada por muchos de los frustrados sufragantes.
Pero la cosa vino a complicarse cuando se conoció que el problema no se limitaba a Villa de Leyva sino a todos los municipios del país que habían recibido la misma denuncia en el 23. Lo mismo sucedió en Bogotá con nuestra hija, proveniente de España, quien había registrado su cédula en diciembre pasado, y no se la recibieron, porque debía sufragar en Barcelona.
En la primera mesa de información se nos dijo que hace 4 meses se había enviado notificación a los afectados acerca del caso, pero ni mi esposa, ni yo ni ninguno de los reclamantes recordamos haberla recibido. De modo que se trata de una jugada que no apunta a intenciones claras, pues afectaría a todos los presentes y futuros sufragantes y sufragados. ¡Y qué tal si el problemita se extiende a las próximas elecciones presidenciales!
J. Mario Arbeláez
Niños en la mendicidad
SEÑOR DIRECTOR:
La mendicidad en TransMilenio es bien conocida por sus usuarios. Y hay vendedores de todo. Se baja el uno y se sube el otro, o a veces hay dos y hasta tres al tiempo. Hay cantantes y músicos. La gente necesita conseguir el sustento, pero hay un hecho en que pocos reparan como es que varios llevan niño de la mano o en brazos. ¿No está prohibido usar a los menores para pedir en la calle? ¿Qué hace un niño todo el día en ese trajín? ¿Y la Policía? ¿Y Bienestar Familiar? ¿Y la Alcaldía? Es importante que se le ponga atención a este aspecto. Y que se despejen los peatonales de vendedores, que ya no hay por dónde caminar.
Carmen Rosa Novoa
Otro delito que azota
SEÑOR DIRECTOR:
El fleteo es otro de delito violento que es un azote, parecido al del paseo millonario. Son bandas muy bien organizadas que vigilan y marcan a las personas, se dice, inclusive, que con tiza, al salir de los bancos o cajeros. Y a los hampones no les importa matar con tal de llevarse el botín. Por eso hay que prevenir, la gente debe ser consciente de cuidarse cuando retire dinero. Se necesitan campañas. Y que la justicia no suelte a los delincuentes. Se necesita justicia que disuada y escarmiente.
Pedro Samuel Hernández
