Petro, Cepeda y una etiqueta de demócratas que les quedó grande
A un verdadero demócrata se le conoce, sobre todo, en tiempos de derrota. Desde gestos como el reconocimiento incondicional de los resultados, el respaldo al sistema electoral y el espaldarazo a quien recibe el poder –más allá de todas las diferencias políticas–, los estadistas más recordados de la historia han dado verdadero ejemplo de altura después de perder una elección.
En Colombia ha ocurrido todo lo contrario luego de la segunda vuelta presidencial. El presidente Gustavo Petro ha mantenido la tesis infundada de un posible fraude en contra de su partido, desconoció el preconteo, destinó todas sus esperanzas al escrutinio que al final reiteró el resultado del preconteo, e incluso insinuó en uno de sus enredados trinos que las elecciones debían repetirse. A estas alturas, dos semanas después de la segunda vuelta, el mandatario no ha reconocido con claridad y sin ambigüedades que Abelardo de la Espriella es el presidente electo.
Es muy fácil posar de demócrata cuando se gana en las urnas. Petro lleva cuatro años hablando de “el pueblo” como fuente de toda la legitimidad de sus iniciativas, aún de las más cuestionadas y divisivas, pero ahora desconoce la decisión que esa misma ciudadanía........
