Elogio a los objetos perdidos
En mis años mozos, todavía era costumbre escribir cartas a mano. Las oficinas de correo eran muy importantes en cada ciudad del mundo. El cartero era el que iba con un maletín al hombro, llevando sobres y paquetes a la puerta de la casa.
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Esta sana costumbre comenzó a extinguirse poco a poco. Las cartas escritas de “puño y letra” fueron reemplazadas, primero, por la máquina de escribir, luego por el computador y, finalmente, por el celular.
Hoy casi nadie escribe a mano. Ni siquiera en las servilletas de un restaurante. Parafraseando a James M. Cain, el cartero ya no llama dos veces. En la actualidad, todo se escribe a través de un artefacto digital.
La tecnología avanza a pasos de gigante. En mis años juveniles, otro medio que servía para comunicarnos era el teléfono fijo,........
