De cómo el algoritmo eligió a los extremos y revivió el populismo
Muchos no entendemos qué diablos está pasando. ¿Cómo es posible que en un país al que no le cabe un muerto más hayamos decidido inclinarnos de lleno por el populismo? No obstante, antes de culpar a los votantes, que sería la explicación fácil, habría que culpar al diseño.
El populismo no ganó porque la gente se volvió estúpida. Ganó porque encontró la herramienta perfecta para hablar el idioma que siempre habló: el de la rabia, el miedo y el enemigo. Dicha herramienta es el internet, las redes sociales. O, mejor dicho y más específicamente, los algoritmos que gobiernan lo que vemos, lo que sentimos y, en últimas, lo que votamos.
Las plataformas digitales –X, TikTok, Facebook, YouTube– no fueron diseñadas para informar. Fueron diseñadas para enganchar. Y lo que más engancha no es la verdad ni el análisis: es la indignación. El algoritmo no distingue entre un argumento sólido y una mentira bien contada. Solo mide cuánto tiempo te quedaste mirando, cuántas veces compartiste, cuánto te........
