Cuando la comida se compra en la tienda de deporte
Opinión Cuando la comida se compra en la tienda de deporte
Director de Justicia Alimentaria
Durante años, ciertos productos dietéticos tuvieron un uso muy concreto y limitado. Eran productos pensados para personas con necesidades dietéticas especiales, para pacientes con determinadas patologías, para deportistas de alto rendimiento o para situaciones médicas muy específicas. Hoy, sin embargo, esos mismos productos han saltado sin control al lineal general: de la farmacia al supermercado y a las plataformas online. Todo ello propulsado por las redes sociales y centenares de influencers que bajo una retórica de salud recomiendan, recetan y difunden su uso masivo. Lo que antes era excepcional, controlado y supervisado, ahora se ha convertido en cotidiano. Y lo que debía estar regulado y supervisado, hoy se consume masivamente y sin ningún tipo de control.
No es casualidad. Es estrategia industrial. La industria alimentaria lleva años explorando nuevos nichos de mercado. Cuando el discurso de la “alimentación saludable” empezó a hacer mella en los ultraprocesados clásicos, la respuesta no fue cambiar el modelo, sino disfrazarlo. Así nacieron y se expandieron los productos “altos en proteínas”, los suplementos, los batidos funcionales, las barritas “fitness”, los alimentos para “mejorar el rendimiento”, “cuidar los músculos” o “optimizar el metabolismo”.
Productos que, en origen, tenían sentido para minorías muy concretas, hoy se venden como si fueran necesarios para todo el mundo: niños, adolescentes, personas adultas, personas mayores, gente sedentaria o con una actividad física normal. Unos simples datos lo corroboran. Según el último........
