menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Regularización extraordinaria de personas migrantes: un acto de reparación colectiva y justicia social

8 0
10.06.2026

Opinión Regularización extraordinaria de personas migrantes: un acto de reparación colectiva y justicia social

Este mes entramos en la recta final para la Regularización Extraordinaria de personas migrantes en todo el Estado. Toca dar el último empujón hasta el 30 de junio, fecha límite para poder llevar a cabo este proceso que mejorará la vida de cientos de miles de personas. Al final, el sentido común se ha impuesto a la idea torticera de la prioridad nacional, tanto que incluso el Papa León XIV tuvo a bien este fin de semana recordar que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”.

Me pregunto qué pensarán estos días de resaca postpapal todos aquellos cristianos votantes de la misma derecha que rechazó el decreto desde el inicio ante tales palabras del Pontífice. La máxima autoridad de la Iglesia católica habló incluso de garantizar “vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración”, un discurso más propio de la izquierda parlamentaria que de la mayoría de sus devotos.

Más allá de las muchas contradicciones que puedan tener los seguidores del Papa entre lo que rezan y lo que votan, lo preocupante es que en España todavía hay muchas personas para las que, al igual que el Papa, el proceso de regularización responde a un deber social moral o ético. La regularización extraordinaria no es ni una ayuda ni un gesto de buena voluntad del Gobierno de turno hacia la comunidad migrante: es un esfuerzo de reparación jurídica y política frente a un aparato estatal intrínsecamente racista, también una garantía de derechos fundamentales que llega tarde, pero llega. O, mejor dicho, una leve corrección legal para achicar la enorme brecha que todavía se cierne entre nativas y extranjeras.

Es a su vez el resultado de años de pugna en las calles y en las instituciones por desnaturalizar cuestiones como que a nuestras amigas racializadas las puedan parar por la calle para pedirles los papeles cada dos por tres o someterlas a todo tipo de abusos en el trabajo si carecen de ellos. Porque nos duele verlo y porque rehusamos acostumbrarnos a ello, como algunos pretenden.

La red creada a nivel regional para la regularización extraordinaria de personas migrantes, compuesta por centros sociales, asambleas populares, ONGs, sindicatos y otras organizaciones no nació por caridad. Las personas que hemos formado parte........

© El Salto