A la altura de los acontecimientos
Cada generación tiene sus propios desafíos, sus propios derroteros que debe enfrentar. Sin embargo, varias veces las generaciones no están a la altura de los acontecimientos. Es decir, perdieron las posibilidades que la historia les da y pues simplemente perdieron el destino que el tren de la historia les ofreció. Por ejemplo, la generación de los años 80 y 90 de nuestro país, se aplazaron rotundamente con el inicio y la construcción de la democracia, que fue recuperada por los sectores más pobres del país, derrotando a las dictaduras militares.
Por supuesto, aquella generación de la democracia engloba a la izquierda como a la derecha, desde los clásicos protocolos de la política. Además, las cúpulas de la política, es decir las clases altas, son las que evidencias y encabezan las actuaciones en los teatros de las distintas coyunturas históricas y políticas del país.
Esa generación fracasada después apuesta por el neoliberalismo, siguiendo las corrientes impuestas desde afuera, como reordenamientos mundiales del sistema central. El final de esa apuesta también fue un fracaso.
El comienzo del milenio o nuevo siglo, fue el inicio de aires socialistas con sello latinoamericano. Las entusiastas clases altas bolivianas, se subieron a ese carro pactando con sectores indígenas, campesinos y obreros. Pero........
