Maricarmen y el moderantismo cómplice
Las calles se corroían por el dolor provocado por los serviles antidisturbios que trataban de desalojar a Maricarmen mientras en los foros públicos de siempre, las televisiones y las redes sociales, los moderados se desplegaban en busca de un acento lógico que colocar sobre la tragedia paradigmática de este puto país arrodillado al capital inmobiliario desde todas sus esquinas; este puto país que, como Abraham de acuerdo con sacrificar a su hijo si Dios se lo pedía, convierte a su población en sebo para alimentar al monstruo rentista. Aquí la gente no es gente, solo una fuerza de trabajo anonimizada con el deber de cumplir con la renta que añora la clase propietaria.
Los moderados, digo, buscaban un argumento lógico para explicar – o justificar, diríamos los malpensados – la tragedia paradigmática. La ministra de Vivienda salía a echar las culpas a Ayuso y pregonar que había intentado mediar con la ONU, ya ves tú, para parar lo ya imparable, como si no fuera más sencillito y eficiente votar en el........
