¿Coca, voto o plomo?
Abelardo De la Espriella ganó la segunda vuelta. Iván Cepeda perdió por menos de un punto. Hubo ganador, hubo perdedor, hubo una ciudadanía que habló en las urnas. En democracia, el resultado se reconoce. Punto.
Pero reconocer obliga a mirar de cerca. No importa solo cuántos votaron, sino saber en qué condiciones votaron, particularmente en ciertos territorios donde el Estado le pide permiso al miedo, a la extorsión, a la coca y a la minería ilegal. En estos municipios, hacer política, denunciar, organizarse u opinar no ocurre en condiciones normales. Esto abre una inquietante pregunta: ¿puede la presión criminal inclinar una elección? Con las cifras en la mano, la respuesta es no. Todavía no. Y ese ‘todavía’ es el problema.
Para entenderlo,........
