Se vale llorar
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,como en las noches lúgubres el llanto del pinar. El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
La Canción de la vida profunda, de Porfirio Barba Jacob, nos calza en el alma de esta ciudad que ha vivido una de las semanas más duras de su existencia. Porque hay días en que somos esperanza, solidaridad y resiliencia, pero también tristeza, dolor y ausencia. Porque hay días en que todo se rompe de repente y otros en los que necesitamos llorar. Porque hay tanta humanidad en esta Cali que abriga y rescata, y que también está de duelo.
Se nos han ido más de cien de los nuestros y más de 70 permanecen bajo los escombros. Se nos fueron Jairo Saavedra y Vicky Caicedo y dos de sus tres hijas, las trillizas Sofía e Isabella, mientras Ana María permanece en una clínica. También Diego, el hermano de Vicky. Una noche antes del terremoto de 7,4, registrado a las 7:34 de la mañana del 10 de agosto, Jairo y Vicky habían estado en el agüelulo de la Caldera del Diablo. Allí, Jairo le pidió a DJ Prilla que le pusiera Siempre Alegre, porque, como dice la canción, después que uno se muere, ¿de qué vale?
Una familia........
