El terremoto y la justicia
Mi apartamento tembló como una cana al viento y sentí, estando en levantadora, que iba a ser arrojado por el gran ventanal que me da la luz para leer, para sonreír y para sentir el diario regocijo de la vida.
Mientras el sol salía del todo y yo leía la prensa y oía las noticias en la radio, una lámpara colgante comenzó a temblar. Las otras lámparas siguieron de inmediato y vi las esculturas que he ido almacenando en años de peregrinaje cultural, moviéndose alocadas en sus bases. Supe entonces que llegaba un terremoto.
Pude haber corrido, ¿hacia dónde? Si todo estaba en movimiento y parecía que el sol y el mundo sucumbían en el estrago. Mi mujer entonaba gritos sumidos en oraciones, pegada a una pared. Y el movimiento telúrico aumentaba con los gritos sordos de los seres humanos. Era largo e interminable. Y no era un simple temblor, sino una alteración como si llegara el fin del mundo.
Cuando todo fue pasando, después de........
