Miedo, circo y ningún indicador: el balance de una izquierda derrotada
Perder una segunda vuelta por menos de un punto debería producir dos reacciones posibles en cualquier proyecto político. La primera es preguntarse qué faltó. La segunda es culpar al sistema. El Pacto Histórico escogió la segunda: la sospecha antes que la autocrítica, la Registraduría antes que la propia oferta, hasta tonterías como recurrir a la nacionalidad estadounidense del rival como argumento de deslegitimación. Detalles que dicen más sobre su futuro que cualquier análisis de coyuntura.
La cercanía del resultado sugiere que bastaba un empujón más, pero un margen estrecho también puede leerse al revés, el techo ya se tocó, y es bajo porque el proyecto nunca resolvió su tensión de origen, movilizar con eficacia a una base leal sin convencer a la clase media que decide toda elección cerrada. Esa clase media no vota por identidad, decide con evidencia, y ahí la izquierda llegó con las manos vacías.
La confianza en la Presidencia cayó de 71 puntos en 2015 a 41........
