¡Feliz Día del Tolima!
El 12 de abril de 2024, conmemoramos 163 años de la creación del Estado Soberano del Tolima, decretado por el general Tomás Cipriano de Mosquera en 1861. Esta fecha es una ocasión propicia para revivir tradiciones, recordar leyendas y mitos, disfrutar de nuestra gastronomía, escuchar nuestra música y apreciar las danzas vernáculas. Es también un buen motivo para rendir homenaje a los símbolos, a los municipios y a las personas que se han destacado en la política, la industria, el deporte, las artes y las ciencias, llevando el nombre del Tolima allende las fronteras o realizando aportes significativos tanto en la región como en el exterior.
A toda su gente: a los tolimenses de pura cepa y a quienes llevamos esta tierra firme en el corazón, sin importar dónde estemos. A los campesinos que trabajan sus tierras fértiles, a los músicos que hacen vibrar el aire con bambucos, pasillos, rajaleñas y el emblemático Sanjuanero Tolimense. A quienes bailan con garbo en las fiestas de San Pedro, en el Festival Folclórico Colombiano y en cada rincón donde suene la Capital Musical de Colombia: Ibagué.
A sus iconos y símbolos: a los valientes pijaos que pintaban su piel con bija y defendieron esta tierra, a los próceres y a todas las figuras que han escrito nuestra historia con orgullo. A nuestras costumbres y tradiciones: el chocolate caliente compartido en familia, las arepas tolimenses, el arroz con pollo, el tamal tolimense, la lechona con su arveja bien adobada, el viudo de capaz y esa hospitalidad cálida que nos caracteriza. Tradiciones que se transmiten alrededor del fogón, uniendo generaciones con historias que alegran, emocionan o asustan, pero siempre fortalecen el lazo con nuestra tierra.
A nuestros mitos y leyendas, ese tesoro ancestral que nos hace únicos: el travieso Mohán (o Poira), fumando su tabaco a orillas de los ríos y quebradas mientras enamora y encanta; la Madremonte, guardiana de los bosques vestida de musgo y hojas; la Patasola, la Candileja, el Tunjo, la Llorona, la Muelona y tantos espíritus que habitan nuestras montañas, selvas y quebradas, recordándonos el respeto por la naturaleza y por lo ancestral.
Un homenaje especial merece Chaparral, mi tierra natal, cuna de tres presidentes de Colombia: el General José María Melo (1854), Manuel Murillo Toro (1864-1866 y 1872-1874) y Darío Echandía (presidente encargado en 1944, con destacada trayectoria). Estas tierras del sur del Tolima han demostrado una admirable resiliencia y capacidad de superación ante los capítulos más duros de la violencia política que azotaron la región durante décadas. De las cenizas del conflicto, Chaparral ha emergido como símbolo de un experimento social de paz, donde las comunidades, los campesinos, las mujeres y las nuevas generaciones trabajan día a día por la reconciliación, la restitución de tierras, el desarrollo agropecuario y la construcción colectiva de un futuro en armonía y prosperidad.
Especialmente hoy, mi mensaje va dedicado con todo el cariño a mi madre Elenita, esa mujer tolimense de corazón grande y alma generosa, que me enseñó a querer esta tierra con sus historias, sus canciones de bambuco y rajaleña, y su ejemplo diario. Mamá, gracias por transmitirme este orgullo tolimense, por el amor que huele a café y a hogar, y por ser parte viva de nuestras tradiciones. Este día es también para ti.
¡Que viva el Tolima Grande!
Tierra firme, corazón caliente, alma musical y legendaria.
Que sigan resonando sus bambucos, que no se apaguen sus leyendas y que nuestra gente continúe adelante con esa fuerza que nos define.
