El aire que heredarán nuestros hijos
La contaminación atmosférica es una de las amenazas sanitarias graves que hemos aprendido a normalizar. Mientras Santiago vuelve a figurar entre las ciudades con peor calidad del aire, la pregunta ya no es solo cómo reducir las emisiones, sino qué aire estamos dejando a las próximas generaciones.
Durante los últimos días, Santiago volvió a aparecer entre las ciudades con peor calidad del aire del planeta. Al mismo tiempo, la Región Metropolitana ya acumula más episodios críticos de contaminación que a igual fecha de los dos años anteriores. Son cifras que ocupan titulares durante algunas horas y luego desaparecen, desplazadas por nuevas urgencias y nuevas noticias.
Tengo tres hijos y, cada vez que se decreta una preemergencia ambiental, me descubro pensando menos en las restricciones vehiculares y más en una pregunta que probablemente comparten muchos padres y madres: ¿qué aire heredarán nuestros hijos?
La pregunta no surge del alarmismo. Surge de la evidencia científica. Si mañana se detectara una sustancia cancerígena en el agua potable de Santiago, la noticia abriría los noticieros, las autoridades serían convocadas al Congreso y las familias buscarían alternativas para protegerse. Durante semanas discutiríamos cómo fue posible que algo así ocurriera. Pero cuando esa amenaza viaja suspendida en el aire, la conversación suele durar apenas un par de días, pese a que millones de personas la respiran cotidianamente.
La contaminación atmosférica se ha transformado así en una de las........
