Hablar mal y criticar no da votos
Esta es una costumbre que hizo carrera años atrás. Hoy es un error hacerlo. Es una conducta que denota no tener un programa o proyectos para presentar en el Congreso de la República. Afortunadamente ha ido dando un cambio y diferentes candidatos no han seguido por ese camino. No obstante, aún existen los que se mantienen en este surco.
Esta es una costumbre que hizo carrera años atrás. Hoy es un error hacerlo. Es una conducta que denota no tener un programa o proyectos para presentar en el Congreso de la República. Afortunadamente ha ido dando un cambio y diferentes candidatos no han seguido por ese camino. No obstante, aún existen los que se mantienen en este surco. Un candidato que tiene en su discurso el bienestar; proyectos definidos; resultados desde administraciones pasadas; conocimiento tanto del entorno regional como del nacional y que entrega su vida a la campaña; que se encuentra acompañado por su familia o en su defecto por esposa e hijos en los eventos; es una opción electoral que garantiza transparencia, dedicación y trabajo hacia la comunidad. Asimismo, por el lado de los votantes o la ciudadanía, igualmente es una costumbre que ha hecho carrera y se encuentra arraigada tomando mayor fuerza a raíz de las redes sociales. La burla, la humillación, el menosprecio e incluso los atropellos hacia la familia; son comportamientos que deleitan a muchos y quienes son los autores consideran que están haciendo una gran labor democrática por el bien del país. En términos generales, considero que hay dos tipos de candidatos. Los que tienen el interés de ser elegidos y el otro grupo son aquellos que están haciendo el ejercicio de prueba por un protagonismo. El electorado debe identificar estas dos características. El primer tipo de candidato es honesto. El segundo, está jugando con la opinión y hace un juego personal de cara al interés propio. Lo anterior, es de las acciones que le restan seriedad al ejercicio democrático y en cierta forma contribuye a que los colombianos piensen que esto es un juego. Así como usar la burla y la humillación hacia los candidatos para desprestigiarlos, de igual forma, cuando esta presentación se utiliza contra algún mandatario, es hacerlo contra Colombia y las instituciones, pues ello causa ruido. Distrae la mirada objetiva la cual es la que debe existir con el propósito de avanzar en el desarrollo social. En conclusión, hablar mal contra un candidato no le va a producir votos a la competencia. En el mismo sentido, atacar una administración porque es de la línea política de algún candidato, tampoco es una estrategia que sume.
