El Niño llega a los puertos
El impacto que casi nunca se mide es el humano. El calor y la sequía se sienten primero en quienes trabajan en el muelle, en los patios y sobre la maquinaria rodante del puerto, donde no siempre hay sombra que alcance. Las temperaturas, ya altas en las zonas portuarias, superan en esta época umbrales que pasan factura al rendimiento: el cuerpo se cansa antes, la concentración baja y crece el riesgo de errores. Un puerto no se sostiene solo con grúas y buques, se sostiene con personas, y cuidarlas también es parte de la eficiencia operacional.
Por otro lado, el agua es un insumo silencioso en la operación portuaria, y el manejo del carbón lo demuestra. Los terminales que almacenan y embarcan este mineral lo humedecen de forma constante para........
