¿El Chupacabras era Therian?
En 1996, un México asfixiado por el “Error de Diciembre”, la devaluación del peso y el trauma del asesinato de Luis Donaldo Colosio, encontró en el ‘Chupacabras’ una suerte de sedante social. Iniciado en zonas rurales, amplificado por la televisión y un régimen que necesitaba distracción, este mito desplazó de la agenda temas críticos como el rescate bancario del Fobaproa. Hoy, como si la bestialidad fuera la caja china por excelencia, la historia parece repetirse. Hablamos de los “therians”.
En comunicación política, este fenómeno se denomina agenda-setting, que no es otra cosa más que la capacidad de saturar el ecosistema informativo con temas emocionales para desplazar temas complicados y reales. Por ejemplo, en Argentina, el gobierno de Javier Milei atraviesa su momento de mayor fricción social, toda vez que la Confederación General del Trabajo (CGT) inició su cuarto paro nacional en respuesta a la Reforma de Modernización Laboral. Esta ley introduce figuras como el Fondo de Asistencia Laboral -que sustituye la indemnización tradicional- y la extensión del periodo de prueba hasta por un año. No obstante, lo que inunda la conversación digital son jóvenes que se identifican como animales.
Los therians -individuos que aseguran poseer una identidad no humana- han inundado las redes sociales y los espacios de opinión en la región justo cuando el debate legislativo sobre la precarización laboral llega a su punto crítico. Y es que el cerebro humano prioriza por instinto la curiosidad o la amenaza biológica sobre la macroeconomía. Es más sencillo discutir si un adolescente puede identificarse como un lobo que analizar la constitucionalidad de la restricción del derecho a huelga en servicios esenciales.
La globalización ha perfeccionado esta ingeniería social. A diferencia de los años noventa, donde el Chupacabras dependía de los tiempos de la televisión abierta, el fenómeno therian se propaga de forma viral y algorítmica. Mientras el Congreso en Argentina debate la sanción definitiva de una reforma que permite jornadas de hasta 12 horas diarias, el contenido sobre esta subcultura ofrece una válvula de escape ideológica y un distractivo perfecto para una ciudadanía fatigada.
El paralelismo es innegable. Si el Chupacabras fue el monstruo de laboratorio que ayudó a transitar la crisis del salinismo, los therians son la "cortina de humo" digital de la era libertaria. No es que el fenómeno no exista, sino que su impulso masivo en momentos de extrema tensión institucional rara vez es orgánico. Al final, la estrategia es idéntica a la de hace tres décadas. Mantener a la sociedad mirando hacia otro lado mientras se reescriben las reglas.
Ahora bien, la corriente tiene sus detractores y apoyadores. Expertos en psicología juvenil sugieren que, en la mayoría de los casos, la therianthropy es una forma de juego de identidad exploratorio. Ayuda a los jóvenes a lidiar con el estrés social y a conectar con la naturaleza. Incluso hay quienes la ven como una respuesta post-pandemia a la desconexión social y el cambio climático (eco-ansiedad). Pero, para fines de comunicación política, su validación o rechazo son irrelevantes. Lo importante es que la gente siga hablando.
Especialistas para la red pública
Una de las prioridades del gobierno de Claudia Sheinbaum es reducir la brecha de especialistas médicos, aunque la ampliación de residencias exige centros de salud con capacidad real para capacitar y certificar profesionales. En ese contexto, el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” cumple una función estratégica. En el ciclo 2025–2026, fueron 454 los residentes que concluyeron su preparación. Con 81 programas, este nosocomio cubre desde Pediatría, Cirugía General y Medicina Interna hasta áreas de alta complejidad como trasplante hepático, neurocirugía funcional, urología robótica, cirugía hepatopancreatobiliar y medicina del dolor. Hoy con 121 años de operación y bajo el sistema de salud de David Kershenobich, el Hospital articula docencia, atención crítica e investigación.
Tremendo operativo territorial el que inició la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural que encabeza Julio Berdegué Sacristán, para sacar esta semana los pagos de incentivos al maíz blanco correspondientes al ciclo de lo que sembraron en Primavera-Verano 2025.
En esta primera etapa, la estrategia se enfocó en seis estados: Campeche, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Querétaro y Tlaxcala, donde hay más de 48 mil beneficiarios de este programa. Los maiceros están recibiendo hasta 850 por tonelada, lo que les sirve para apoyarse en los gastos de insumos para sus cosechas. Se sabe que el operativo está siendo supervisado en línea directa por la Presidenta Sheinbaum, quien dio la instrucción de dispersar estos recursos a la brevedad ya que en el campo se sostiene su Plan de Soberanía Alimentaria.
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