Pacificar el país
Durante años, las organizaciones criminales pusieron a prueba la capacidad del Estado y la resiliencia de la sociedad. Años de abandono social, de debilitamiento de instituciones clave, daban suficientes razones para dudar si había una salida a la violencia en el país.
Sin embargo, la detención del líder de la organización criminal Cártel Jalisco Nueva Generación representa un avance significativo en la pacificación del país y una demostración clara de que el Estado mexicano tiene la capacidad para hacer valer la ley y proteger a la ciudadanía.
Este logro fue posible gracias al profesionalismo y la determinación de nuestras fuerzas de seguridad, particularmente del Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional. Detrás de cada operación de esta magnitud existen procesos complejos de inteligencia, planeación estratégica y ejecución táctica que rara vez son visibles para la opinión pública, pero que resultan esenciales para garantizar resultados efectivos.
Habiendo reconocido lo anterior hoy toca trabajar para lo que sigue, porque la seguridad y más aún, la pacificación no se agota en operativos ni en detenciones.
La pacificación es un proceso estructural que exige políticas públicas integrales, coordinación entre órdenes de gobierno y una visión sostenida de largo plazo. Combatir la violencia requiere atender sus causas, cerrar espacios a la impunidad, ampliar oportunidades para las nuevas generaciones y reconstruir el tejido social.
Ese ha sido el compromiso de la Presidenta Claudia Sheinbaum desde el primer día de su gobierno: atender las causas y también desarticular la violencia. De eso habla nuestra Presidenta cuando asegura que la política de seguridad no ha cambiado, sino al contrario, se fortalece. Es así que la Presidenta ha logrado disminuir los homicidios a niveles históricos, dar golpes estratégicos a la gobernanza criminal y a las operaciones financieras.
A diferencia del pasado, la Cuarta Transformación ha impulsado estrategias orientadas a enfrentar la delincuencia y la inseguridad desde una perspectiva integral. La construcción de la paz, creemos, no se limita a la acción coercitiva del Estado. Implica también atender desigualdades, fortalecer instituciones de justicia, ampliar derechos y consolidar condiciones de bienestar.
México está construyendo paz. No como consigna, sino como proceso histórico que exige tiempo, coherencia y perseverancia. Lo hace en cada operativo exitoso; en cada comunidad que preserva la tranquilidad; en cada institución que brinda educación, salud, protección, entre otras.
Porque la seguridad no es un privilegio reservado a unos cuantos territorios. Es un derecho de todas y todos los mexicanos.
POR WALDO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ
